Tras la superación del test, los exámenes orales consisten en la exposición pública ante el Tribunal de cinco temas extraídos al azar en cada uno de los dos ejercicios restantes, para lo cual el aspirante cuenta con quince minutos de preparación previa y, a continuación, un máximo de sesenta minutos de intervención, sin exceder los quince minutos por tema.
En el primer oral se evalúan un tema de constitucional, dos de civil y dos de penal, mientras que en el segundo oral se presentan dos de procesal civil, uno de procesal penal, uno de mercantil, y uno de administrativo o laboral.
Durante estas pruebas eliminatorias, el Tribunal califica la precisión técnica, el conocimiento jurídico profundo, la capacidad de síntesis, y la calidad oratoria del candidato, entre otros aspectos.
No hay una segunda oportunidad para causar una primera impresión
El Tribunal puede formarse una primera idea del opositor en los primeros 60 segundos. Entra con paso firme, saluda con seguridad, y dirígete al lugar que te indiquen, donde extraerás "las bolas" de los 5 temas que tendrás que cantar. A continuación vuelve a tu sitio, activa el cronómetro, y comienza tu esquema.
La gestión del "folio en blanco"
No escribas frases enteras en tu esquema inicial. Utiliza solo palabras clave y flechas de conexión. Un esquema visualmente limpio te permite levantar la mirada más a menudo, manteniendo el contacto visual con el Tribunal sin perder el hilo. Tienes 15 minutos, no te extiendas demasiado en ningún tema. Lo mejor es escribir unas ideas y el número de algunos artículos sobre cada uno de los cinco temas, y si sobra tiempo, dedicarlo a completar el esquema del tema que menos controlado se lleva.
La velocidad del discurso
La ansiedad tiende a acelerar el habla. Recuerda que el Tribunal tiene que tomar notas. Mantener un ritmo constante y pausado no solo demuestra control emocional, sino que garantiza que cada uno de tus argumentos jurídicos sea escuchado y valorado. Sigue los consejos que, en esto, te haya dado tu preparador en cada cante, especialmente en los simulacros de examen que hayas hecho; como mínimo, sería bueno haber hecho un simulacro completo antes de ir al examen, pídeselo si él no te lo sugiere, te dará seguridad.
Vocalizar es es esencial
Los miembros del Tribunal se encuentran a varios metros de donde estás. No hay que gritar, pero tampoco es bueno que tengan que hacer un esfuerzo especial para tratar de comprenderte. En algunos casos sucede que la zona más fácil del temario (o los artículos más frecuentes) son "ametrallados" por el opositor, que se lo sabe tan bien y le es tan fácil exponerlo, que no le da el valor que realmente tiene, y lo escupe con tal rapidez que no sólo no luce ese artículo o esa zona del temario, sino que puede exponerlo de modo ininteligible. Los artículos más fáciles, son los que tienen que vocalizarse mejor, con perfecta entonación y calma, a fin de lucirlos, y de paso, descansar un poco durante el examen. Porque habrá otras zonas del temario que no se dominen tan bien.
En cualquier caso, en la zona de "recursos" de esta web encontrarás el contacto de logopedas cuidadosamente seleccionados, con quienes podrás transformar el cante mecánico en un discurso claro, profesional y resistente, optimizando la dicción y la respiración para que el Tribunal te entienda sin esfuerzo. No se trata de renunciar a la literalidad, sino de conseguir que esa literalidad que tanto esfuerzo ha costado, se aprecie por el Tribunal.
La maestría del opositor
Dentro de los opositores que dominan muy bien el temario, hay algunos que se limitan a recitar "como loros" el contenido de sus temas, y hay otros que son verdaderos maestros, auténticos oradores. Tienes que recordar que los miembros del Tribunal están día tras día, semana tras semana, escuchando cantes durante horas. ¿Quieres ser un opositor aburrido, o un maestro? También en la zona de recursos, encontrarás, además de logopedas, preparadores que te ayudarán a incluirte en este segundo grupo.
No te levantes... No te retires
Si llevas poco tiempo opositando, puede suceder que te enfrentes al Tribunal sin llevar sabidos todos los temas. En tal caso, evidentemente, te será imposible defender un tema que no llevas reciente y bien sabido. Ahora bien, si llevas ya unos años opositando, y si te has preparado bien, deberías de ser capaz de cantar cualquier tema, por difícil que sea, y por mucho esfuerzo que te requiera. En esos instantes, es habitual sentir una especie de "pánico", al observar a algún miembro del Tribunal que niega con la cabeza ante un error, o que realiza constantes anotaciones durante la exposición. Sin embargo, nada de eso tiene que ser un freno para el opositor, que tiene que seguir avanzando, minuto a minuto, epígrafe a epígrafe, hasta el final. Lo bueno de todo esto, es que termina. Pero hay que luchar sin parar hasta llegar a la meta. Rendirse no es una opción. Si te vas antes, tiene que ser porque ellos te levanten.
Control del silencio
Si te bloqueas, no digas "eh..." o "perdón", o intentes enlazar rápidamente con algo. Bebe un sorbo de agua despacio. Ese silencio parece eterno para ti, pero para el Tribunal es una pausa reflexiva natural. Tras ello, si sabes seguir exactamente por el artículo o concepto por el que ibas, muy bien. Si no, no hay ningún problema. Sitúate en el esquema con naturalidad, si tienes algo más que decir sobre lo que ibas comentando hazlo, y si no, pasa al punto siguiente. No vas a suspender por parar repentinamente y tener que situarte en la exposición; probablemente no serás el número uno de la promoción, pero... ¿acaso es imprescindible serlo? Hay muchas plazas, recuerda que te conformas con una.
La técnica del "enlace"
Al terminar un tema y pasar al siguiente, tiene que haber una pausa suficiente. Tanto el opositor como los miembros del Tribunal observan sus cronómetros, para comprobar el tiempo exacto de exposición. A su vez, mentalmente, el opositor necesita situarse en el tema siguiente. No te precipites, es incómodo el silencio, pero necesario.
Viste el personaje
No es solo un examen, es una simulación de tu futura profesión. Tu lenguaje corporal debe transmitir la autoridad de un juez o la contundencia de un fiscal. No sólo están dándote un aprobado o un suspenso, están diciendo si ven ante ellos a un Juez.
La mirada "en abanico"
No fijes la vista en un solo miembro del Tribunal (ni solo en el Presidente). Reparte tu mirada de forma pausada entre los cinco miembros mientras expones. Esto genera una conexión de autoridad con todos ellos y evita que parezca que estás recitando para ti mismo. Para ello, en la sección de recursos encontrarás la herramienta que podrá ayudarte a aprender a hacerlo, de modo que en los cantes que hagas en tu casa, durante todos los años de oposición, sea para ti algo natural el dirigir la mirada a los distintos miembros del Tribunal.
La técnica del "Aterrizaje Suave"
Tan importante es empezar bien como saber cerrar. Nunca termines un tema de golpe con un "y ya está". Utiliza una frase de cierre solemne: "Por todo lo expuesto, queda acreditada la relevancia de esta institución en nuestro ordenamiento jurídico". O, simplemente, di la última frase o artículo que cierra tu tema. Y nuevamente, el silencio entre tema y tema.
Tu imagen es tu carta de presentación ante el Tribunal
Opta por una presencia cuidada y profesional que esté a la altura de la solemnidad del examen y que transmita la seriedad que requiere el acceso a la Carrera Judicial.
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